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jueves, 27 de octubre de 2011

5 estrategias de engaño para ganar productividad

Siempre hemos escuchado que no es bueno engañarse a uno mismo… o tal vez sí. Porque hay determinados momentos en el trabajo en los que la mente está en nuestra contra y nos inmoviliza en forma de bloqueo productivo. Sin embargo, hay unas cuantas fórmulas para esquivarla y terminar las tareas.

La gran mayoría de los bloqueos productivos que padeces son ficticios. Es tu mente la que, actuando como una “sucia mentirosa”, tiende a magnificar y distorsionar el trabajo o la tarea que tienes delante. Esgrime toda una batería de argumentos en contra, o bien uno solo tan apabullante que lo único que te hace hacer es darle vueltas a las cosas en lugar de hacerlas. Si no, fíjate por ejemplo en estos dos clásicos casos:

Procrastinación a la vista: «Uff, ¿tener que hacer eso ahora? Es un montón y no me apetece. Mejor lo dejo para mañana, seguro que lo termino».

Lista de tareas kilométrica: «Uff, tengo un millón de cosas qué hacer. No voy a poder con todo… ¿por dónde empiezo?»

Al final, sea tu mente o tú (sois lo mismo), te engañas, te bloqueas, no avanzas PERO el trabajo sigue delante, esperando por ti. Y recuerda algo que a mí siempre me ayuda a actuar: «El trabajo siempre espera hasta que yo no llegue».

Estrategias de engaño para hacer
Soy argumentos o frases que te dices a ti mismo como forma de superar un bloqueo productivoficticio o exagerado. Si tu mente te invita a quedarte parado o mirar para otro lado, tú contraatacas con otro argumento que te hace verlo de otro modo. Ese argumento cambia tu punto de vista. De forma quesimplifica la situación, resta dramatismo, te anima y te empuja a empezar y a hacer. Porque en esos bloqueos, lo único, lo único que necesitas es arrancar. Cuenta el primer gesto.

Pereza o desgana
Síntoma: Te enfrentas a una tarea que no te apetece en ese momento. Estás a un paso de posponerla para mañana o la semana que viene. La Procrastinación llama a la puerta.

Estrategia: «No me apetece hacerla entera pero al menos sí que puedo hacer un trocito. Voy a trabajar en ella sólo 10 minutos. Aunque no me apetece nada, total 10 minutos no es nada. De hecho casi me he pasado cinco minutos dudando si hacerla o no. Venga, 10 minutos, luego paro y veo qué tal».

Indecisión
Síntoma: Te han encargado una tarea pero no tienes muy claro cómo hacerla, por dónde empezar o a dónde quieres llegar. La has retrasado reiteradamente y sigues mirándola de reojo sin saber si empezar o cómo hacerlo.

Estrategia: «Sigo sin tenerlo claro pero al menos voy a abrir la aplicación. Empezaré sólo anotando lo que me han pedido, algunas ideas generales en forma de frases y luego hago un diagrama o un mapa mental para organizarlo. Eso sí que puedo hacerlo».

Inbox a rebosar
Síntoma: Abres tu aplicación de correo y tu Bandeja de Entrada está a tope (como un centro comercial en rebajas). Desesperación e indecisión. No sabes por dónde tirar o qué hacer.

Estrategia: «Voy a hacer una lectura rápida pero sólo contestaré a los imprescindibles. No pasa nada si dejo emails sin contestar hasta la tarde. No todos los emails son iguales. Responderé a los 5-8 importantes y volveré a mi lista de tareas para hacer trabajo de verdad».

Tareas complejas
Síntoma: La tarea que tienes delante es tan grande y exigente que te desanima. No sabes cómo meterle mano, por qué parte empezar o, si sencillamente serás capaz de terminarla. Y te quedas mirándola a ver si ella sola muta por sí misma.

Estrategia: «No tengo que empezar de principio a fin. No tengo que ir “de 1 a 10″ o “de la A a la Z”. Voy a empezar por la parte más sencilla, la que me apetezca más o la que domine. Luego ya iré viendo».

Lista de tareas enorme
Síntoma: Hay tantas cosas que hacer por delante que la sola visión de tu lista te bloquea y te desanima. Algo que experimentamos especialmente los lunes.

Estrategia: «De mi lista de tareas voy a elegir sólo tres tareas y las voy a anotar en una nueva lista que llamaré la Lista B. A partir de este momento sólo tengo que hacer esas tres cosas. Primero una, luego otra y después la tercera. Al terminar elegiré otras tres».

Son estrategias de “engaño” porque sirven para burlar a una mente bloqueada. El denominador común de todas estas estrategias es cambiar tu punto de vista para encontrar la chispa que tire de ti para empezar… y terminar. Porque en estos bloqueos mentales (que no productivos) lo único que necesitas es el primer impulso.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Freelance: cómo hacer Marketing en los Social Media


Aunque parece imposible, aun son muchos los negocios, freelance y autónomos que dudan de los recursos y beneficios que la Web 2.0 puede aportar a su actividad empresarial, a pesar de las estadísticas y datos.

A veces el desconicimiento frena la inicitiva y lleva a laincredulidad, y sin embargo, los datos son aplastantes: encuentro una peculiar similitud en la ya llamada Revolución 2.0 y los comienzos de la televisión, con la diferencia de que ésta última tardó años en hacerse popular, mientras que lo “Social” se extiende como la pólvora. Si la Web 2.0 ha obligado a reinventar las comunicaciones y las relaciones empresariales, contactos, la colaboración, etc, ¿cómo pueden los pequeños negocios, las pymes y los freelance reinvertarse y adaptarse? La crisis mundial deja a la mayoría de los negocios en una difícil por no decir precaria situación de competitividad que muchos ya están tratando de paliar gracias los Medios Sociales.

¿Por dónde empezar?
El Márketing en los Medios Sociales no se limita a Facebook, Twitter y LinkedIn, por nombrar las habituales, sino que requiere de una proposición estratégica bien diseñada, estructurada y planificada que se adecue al negocio, producto y servicio de modo que permita de la mejor forma posible, una interacción dinámica y eficaz entre contactos, colegas, usuarios, empresas, freelances, amigos, etc. Sólo consiguiendo entender bien nuestra audiencia, podremos tener éxito y mejorar nuestro negocio.

Así que os recomiendo seguir este dećalogo fundamental para iniciarse en los Social Media:

Planea una estrategia de branding: la marca cuenta tu historia, dice quién eres, comunica tu experiencia de usuario única, es la filosofía corporativa, ese input que deseamos que los usuarios piensen siempre que se nombre nuestra marca, las ideas relacionadas con los productos y servicios, en definitiva, nuestra imagen mental y emocional: tener una Harley-Davidson no es sólo tener una moto, es una experiencia de usuario única que sólo podemos tener con dicha marca, un concepto creado para usuarios.

Averigua qué está haciendo tu competencia: es importante conocer qué estrategias siguen, qué dicen, que les responde, dónde están, cómo hacen lo que hacen y cual es su propuesta de valor, sólo así podremos acercarnos más a ese algo que nos diferenciará.

Encuentra a tu audiencia: escucha, aprende, y sigue escuchando. El éxito depende de cuánto consigas averiguar sobre tu audiencia y de cómo interactúes con ella. Tu producto o servicio es una solución a un problema, es lo que hace más fácil o amena una actividad, tarea o diversión a tus posibles clientes.

Escoge los canales a través de los cuales interacionarás con tu audiencia. Puedes ser Facebook, Twitter, LinkedIn, Flickr o un Blog quizás, pero no tienen por qué ser todos los canales a la vez, debes seleccionar aquellos que resulten de mayor interés para tu marca, para tu audiencia. Cuando encuentres a tu audiencia, ellos te llevarána dichos canales.

Planifica una estrategia de interacción, una forma, unos contenidos, y si procede, quíen estará al cargo de dicha interacción (community manager), pero ten muy en cuenta a la hora de interaccionar la reputación online.

Genera contenido de valor para que tu audiencia sienta un compromiso contigo, para fidelizarla, para que se sienta cómoda y entienda que aportas valor. Sólo tienes unos diez segundos para conseguir que tu audiencia te escuche, te lea, te sigue, así que no trates de hablar de ti, los social media se focalizan en el cliente y en lo que éste necesita. Así que si piensas en contenido de valor, piensa que ha de ser destinado a tu audiencia.

Monitoriza: es esencial saber qué dicen de ti, quiénes y dónde. La reputación online es uno de los aspectos fundamentales ya que es la idea de tu marca que tienen los usuarios: lo mejor es diseñar un plan de crisis para reputación online para poder actuar eficaz y rápidamente en un momento de crisis.

Anima a tu audiencia a interaccionar: puedes llevar a cabo varias estrategias de márketing para que participen, concursos, wikis, encuestas, etc. Y sobre todo, incita la participación en tus canales sociales fomentando la conversación y aumentando tu comunidad, para ello necesitas contenido de valor. Encuentra a tus evangelistas, esos prosumers, líeres de opinión cuya fidelidad y compromiso con la marca merece ser recompensada.

No te obsesiones con las cifras: no se trata de tener más Fans o followers, sino de que los usuarios que estén participen y se ienteresen por tu marca y tus productos. Recuerda que lo que buscamos son conversiones, aunque el medio sea comunicación y comunidad.

Mide: usa herramientas de analítica y métrica para poder medir los resultados de tu campaña. Es importante obetern un valor ROI que te indique si tu estrategia está o no funcionando y cómo mejorarla.

Los freelance y pymes a penas tienen tiempo para nada, pero aprender a colaborar e interaccionar en los Medios Sociales adecuadamente puede ser no śolo un beneficio, sino una ventaja competitiva que reporte un mayor rendimiento del tiempo.

¿Qué haces para colaborar? ¿Estás ya en los Medios Sociales?

Errores de principiantes en el Social Media Marketing


La experiencia es un grado, y según vayáis desarrollando estrategias para el Social Media iréis puliendo uno a uno todos los errores y superando con éxito las dificultades. Pero bien es cierto que al principio siempre cuesta. Hoy os traemos una recopilación de los errores más básicos y comunes que ocurren cuando nos adentramos en la creación de estrategias 2.0 como Social Media Manager. Recordad que los errores nos sirven para crecer siempre que sepamos superarlos y aprender de ellos. ¡Suerte!

1. No tener estrategia. Sí, el mayor error a la hora de diseñar una estrategia de actuación en Social Media es precisamente el no tener una estrategia. Comenzamos a hacer cosas sin orden ni concierto. Párate a pensar. Qué quieres, a quién te diriges, cómo vas a hacerlo. Elabora un plan de comunicación 2.0 en condiciones.

2. Dejar que el cliente defina la estrategia. “Hazme una cuenta en Twitter, otra en LinkedIN, una página en Facebook, y manda en todas lo mismo”. No, el profesional eres tú y eres quién has de elegir qué necesitas en función de los objetivos y metas establecidas por el cliente. Consigue que te escuche y se deje asesorar. Haz valer tu rol de profesional.

3. No hay tiempo, así que mando en todas las redes lo mismo. Al final nos hemos abierto cuentas en un montón de redes sociales (parece que en cuantas más estemos más se nos va a ver) pero como no tenemos tiempo para gestionarlas, mandamos en todas el mismo mensaje. Muy bien, en Facebook aparece de una manera, en Twitter no entra todo y se queda a la mitad, en LinkedIN aparece lleno de hashtags y la gente no sabe ni lo que pone… Esto resta mucha profesionalidad a nuestros mensajes, aparte de demostrar eso, que estamos en las redes porque creemos que tenemos que estar, no porque pensemos verdaderamente en ellas como para dedicarlas el tiempo y el personal que merecen.

4. El corto plazo. Otro de los grandes errores. Creemos que nos vamos a meter en redes sociales y que en cuanto empecemos a movernos en Facebook y demás, vamos a conseguir aumentar las cifras de nuestro negocio. A las redes sociales no se viene a vender, sino a conversar con el público-cliente. A través de esta conversación se genera una confianza, y es esa confianza la que posteriormente desemboca en una venta. Por lo tanto, es cuestión de tiempo. Si eres Social Media o Community Manager será necesario que dediques al menos un par de cafés a contarle a tu jefe de manera resumida el Manifiesto Cluetrain.

ESTRATEGIAS DE CRECIMIENTO:Realmente Conoces a tu Cliente?

Es curioso que el Activo más importante de una Empresa no forme parte de ella. Por ello probablemente es la parte más importante de la misma y la que más deberías tener en cuenta.

Los CLIENTES son los que indirectamente pagan los salarios de los Empleados,a los Accionistas y hasta a los Proveedores.

Ganar nuevos Clientes y mantenerlos es pues una de las tareas clave que una buena Empresa debe dominar. Para hacerlo es básico Conocer bien a nuestros Clientes,cuáles son sus necesidades y cómo podemos ayudarles.

Entonces,…¿Cómo podemos conocer bien a nuestros Cliente?

Una excelente manera es utilizar los siguientes 3 Pasos:

PRIMERO: ESCOGER DE ENTRE NUESTROS CLIENTES LOS QUE LLAMAREMOS ‘CLIENTE MODELO’
Un cliente modelo sería aquel que nosotros creemos que tiene que ser un Cliente realistamente IDEAL para nuestra Empresa.
Por ejemplo,nosotros podemos estar vendiendo productos dietéticos especiales para la tercera edad a domicilio. Y tenemos identificado una excelente cliente,la Sra Pérez Pérez. Compra regulamente cantidades significativas de nuestro producto y paga sin dilación.

SEGUNDO:IDENTIFICAR LAS CARACTERÍSTICAS DE NUESTRO ‘CLIENTE MODELO’Y QUE PUEDAN EXTRAPOLARSE A OTROS CLIENTES
Si tomamos el Cliente del ejemplo,la Sra. PÉREZ,tendríamos: Mujer,de entre 75 y 85 años,con capacidad adquisitiva alta,que vive en una ciudad grande,y que cuenta con un historial de pago sólido.
Muchas empresas se quedan aquí. A lo que pueden deducir de los datos que obtienen directamente de su relación básica con el Cliente.

¿Un poco frío no?..

Yo soy de la opinión que hay que dar un paso extra,ir más allá en la comprensión de nuestros Clientes.

TERCERO:IR MÁS ALLÁ PARA ENTENDER A NUESTRO ‘CLIENTE MODELO’
¿Quién es la Sra. PÉREZ?
¿Es coqueta además de preocuparse por su salud?
¿ Qué le preocupa de hacerse mayor?
¿Cuál es su día a día?
Si frecuenta un club social,quizá hable de nuestros productos con sus amigas
¿Por qué compra nuestro producto?
¿Por los beneficios que explicamos o porque experimenta o valora otros beneficios adicionales?
¿Por qué confía en nosotros,en nuestra marca?
Porque se lo ha recomendado el farmacéutico,porque a una amiga le fue muy bien,o porque nuestros anuncios de la televisión son muy creibles

¿Dónde compra nuestros productos?
¿Compra a domicilio,pero a veces también lo compra en farmacias o en supermercados?
¿Qué compra a la vez que nuestro producto?
¿Cuándo compra nuestro producto?
¿El fin de semana,en verano,o una semana antes de navidad?
¿Cómo usa nuestro producto?
¿De la manera estándar de uso,lo combina con otro producto, ha descubierto un ‘truquillo’para que le dure más,o lo usa para otro objetivo que ni habíamos contemplado?

Parece lógico pensar que al ir más allá en la Comprensión de nuestros Clientes podremos deducir nuevas y mejores maneras de SERVIRLOS a corto plazo y a medio largo plazo de adecuar nuestro PRODUCTO o SERVICIO a lo que realmente necesitan.

Y tú y ahora en serio, estás seguro de que ¿ Realmente Conoces a tu Cliente ?

miércoles, 27 de julio de 2011

Las claves para convertir una Idea en Negocio

Charles Dickens decía que el hombre nunca sabe de qué es capaz hasta que lo intenta. Gran verdad, demostrada una infinidad de veces cuando alguien desea iniciar un proyecto, ya sea por cuenta propia como dentro de una empresa u organización. Nosotros mismos somos nuestra primera y mayor limitación. La experiencia, la educación, el entorno, los éxitos y fracasos han ido configurando nuestro marco, modelo de actuación y visión de la vida, muy útil en entornos estables pero que limita extraordinariamente nuestra capacidad para ir más allá de nuestro propio pensamiento.

Tanto los emprendedores que afrontan una nueva actividad por cuenta propia como los intraemprendedores, que hacen exactamente lo mismo pero desde el interior de una organización, deben superar esta primera barrera y atacar después tres grandes ejes: el valor que su idea puede aportar, el modelo de su negocio, y, finalmente, la cuantificación, la medida de aquello que se emprende. Vamos paso a paso…

Insisto: lo primero a tener en cuenta para pasar de una idea a un proyecto tangible es uno mismo. Yo soy mi primer enemigo, la primera limitación que vencer. Y para superarla, a menudo es necesario buscar ayuda. Hay que encontrar profesionales “alineados” que nos ayuden en la puesta en práctica de nuestro modelo, con la humildad necesaria para entender que las alianzas son una buena fuente para progresar e ir más allá.

Contar o no con ayuda, no obstante, no nos debe hacer perder, nunca, la visión de aquello que queremos emprender: todo empieza teniendo claro donde estamos y visualizando donde queremos llegar. Y en este primer momento, cuando nos enfrontamos a las primeras barreras, es necesario también tener presente que la vida personal y la profesional del emprendedor corren el riesgo, a menudo, de convertirse en una sola.

De nuevo, la experiencia, la educación recibida, el entorno conocido, los éxitos y fracasos de uno mismo serán la clave para afrontar esta decisión estratégica fundamental: cuál debe ser la separación de la parte personal y profesional, a qué nivel deseamos separarlas o integrarlas. En definitiva: como conjugamos las dos realidades.

Superada la primera barrera para poner en práctica nuestra idea, nos encontramos con aquello que realmente es la esencia de cualquier proyecto emprendedor: el señor cliente. Mejor: el valor que queremos (y podemos) darle al señor cliente. Una cosa debe estar clara: el gran objetivo de un proyecto no puede ser nunca ganar dinero, si no ganar clientes. Este es el objetivo, de acuerdo, pero, ¿cuál es el verdadero reto? El reto no es conseguir un cliente, y otro, y otro más, sumando y sumando sin ningún sentido. El reto (difícil, no cabe duda) es superar las expectativas de cada uno de ellos. Y la manera, la única manera sostenible de lograrlo, es empatizar con “el otro”, entendiendo por “el otro” no sólo al propio cliente si no también a los colaboradores que harán posible nuestra primera gran diferenciación.

Y aquí nos encontramos con una nueva barrera, grande, y que es “marca de la casa” (lamentablemente) de buena parte de nuestro tejido empresarial. Muchas ideas de negocio son diferentes, aportan valor, empatizan con el señor cliente, tienen claro que la apuesta es superar sus expectativas… pero no lo saben comunicar. Potenciar el marketing y la comunicación es la única vía para lograr que este valor real, diferencial, sea también percibido. No podemos olvidar que la realidad es la percepción del otro, y que el mercado no se basa en una guerra de productos o de servicios, si no mucho más de percepciones.

Si hemos superado nuestras propias limitaciones, si tenemos claro cuál es el valor que podemos aportar, y si hacemos una apuesta firme y decidida para dar a conocer aquello que ofrecemos al señor cliente, estamos un poco más cerca de pasar de la idea al negocio. Pero… todavía quedan un par de pasos más, fundamentales. El primero: definir el modelo de negocio. El segundo: marcar claramente nuestros objetivos.


Vamos con el primero:
una buena idea lo es solamente en la medida en que se trabaje y se construya el modelo de negocio adecuado para hacer posible el éxito. Hay que revisar todos los conceptos: las relaciones que tenemos y queremos tener con todos los actores (proveedores, colaboradores), la estructura de la que disponemos, el cómo y de qué manera hablamos y escuchamos al señor cliente… Mucho trabajo que, al final, nos debe proporcionar unos objetivos, unas metas que deben ser la razón de ser del proyecto. Recordemos que no nos debemos basar en ganar dinero, si no clientes… Pero atención, esto no nos debe hacer olvidar que las facturas, a final de mes, se pagan con euros.

Después, claro, llegará el momento de determinar cómo procuraremos hacer sostenible el proyecto.

Todo proyecto necesita tanto objetivos cuantitativos como cualitativos, y se deben preparar proyecciones económicas, teniendo en cuenta las inversiones en inmovilizado y circulante, el modelo de negocio, el cliente objetivo, y relacionando el “valor” con las variables que nos permitirán hacer visible la primera gran meta: lograr el punto muerto o umbral de rentabilidad, aquél punto donde nuestra idea, nuestro proyecto, dejará de tener pérdidas para pasar a generar beneficios.

Pero este punto ya es demasiado avanzado, y no llegaremos nunca si no tenemos presentes las claves ya comentadas: superar nuestras propias limitaciones, tener claro el valor que nuestra idea puede aportar al señor cliente, detallar un modelo de negocio y tener siempre en mente la cuantificación, las medidas cuantitativas y cualitativas.

Y, de nuevo, pensar que muy probablemente no podremos iniciar solos el camino, que necesitaremos unos colaboradores alineados y comprometidos, hecho que sólo conseguiremos con un nuevo tipo de liderazgo. Un nuevo estilo en el que la misión del líder no será otra que lograr que “las cosas pasen”, a través de una vía de trabajo dirigida a aumentar la pasión, el compromiso y la imaginación de las personas que forman el equipo, ayudándolas a eliminar cualquier barrera para que consigan sus propios objetivos alineados con la estrategia del proyecto.

Un proyecto, una idea, que, cumpliendo todos los puntos, incluido este marco de relación con los colaboradores, reunirá todos los requisitos para convertirse en negocio.

Vía JoanJubert